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Prensa - Detalle
24 mar 2015
La Voz del Interior
Fondos fiduciarios, opción para financiar a las Pyme Meroli, Grupar y AGD ya son conocidas en Buenos Aires por buscar recursos en el mercado de capitales. Claves para tomar fondos a tasas más bajas que en los bancos.
Para conseguir fondos frescos en el mercado de capitales a través de fideicomisos financieros, el tamaño de la empresa no importa. Lo que realmente vale es la calidad de los activos del postulante, la capacidad de su management y la seriedad del proyecto. Tres firmas cordobesas diferentes, con espaldas muy distintas, pueden dar fe de estos pilares en los que se fijan los inversores, en particular aquellos de carácter institucional, antes de poner su dinero. Aceitera General Deheza (AGD), Meroli Hogar y más recientemente Tarjeta Grupar, por encima de los ciclos y de las tasas de interés, obtuvieron recursos por esa vía. Hasta la Municipalidad de Córdoba consiguió plata allí. Así lo señala también el gerente comercial del Banco de Valores, Norberto Mathys, institución que tiene el 53 por ciento de los fondos fiduciarios constituidos en la Argentina, lo cual en términos de dinero implica haber otorgado financiamiento a una treintena de clientes por más de 10 mil millones de pesos al año, sobre 20 mil millones que se mueven en este tipo de formato en todo el país. “Siempre hay demanda, habrá un tema de precios, pero siempre hay demanda por parte de los inversores. Desde 2003 no hubo una sola operación que no hayamos colocado, puede haber una tasa más alta o más baja, pero hay liquidez. Tener presencia aquí hace más fuertes a las compañías, incluso en el mercado bancario, al bajar sus costos de financiamiento”, resume el ejecutivo en diálogo con La Voz del Interior. El Banco de Valores fue creado por su accionista, el Mercado de Valores de Buenos Aires, hace 36 años. Es el liquidador natural de todos los pesos que se negocian en el mercado de capitales, en colocaciones primarias y secundarias de los agentes de mercado. Y, además, es un estructurador de operaciones que se vuelcan luego en el mercado de capitales, al dar forma a los fideicomisos financieros, emisión de acciones u obligaciones negociables (ON). Tras la gran crisis de 2001, el producto más utilizado por el mercado es el fideicomiso. Hoy pueden conseguirse fondos por esa vía a tasas de 22,5 por ciento (Badlar más 250 puntos). También el Banco de Valores es el depositario más grande que hay de fondos comunes de inversión. “Es una industria que maneja 140 mil millones de pesos y aquí en el banco hay 34 mil millones de pesos bajo custodia de 20 sociedades gerentes. Hoy el mercado de capitales tiene presencia en este tipo de productos y el banco es líder tanto como depositario como fiduciario”, señaló. ¿Qué busca el inversor? Para Mathys, “no hace falta ser YPF para estar en el mercado de capitales. Hay proyectos como el de Grupar (va por su séptimo fideicomiso y espera conseguir 170 millones de pesos a lo largo del año) que son sólidos, que tienen una calidad de accionistas importantes, que son serios y cuentan con un management adecuado. Se los puede acompañar desde el origen en el mercado dando pasos para el crecimiento”, remarcó. Básicamente, los inversores se han focalizado en productos que provengan del consumo, como tarjetas de crédito y cadenas de electrodomésticos, a falta de letras hipotecarias que fue el objetivo natural del nacimiento de los fideicomisos. En todo caso, el cambio de Gobierno alienta la estabilidad, por lo cual el potencial de la herramienta es muy grande. “Pero hoy yo diría que el perfil de empresa que puede venir va desde una Pyme hasta una gran empresa, ya sea por fideicomisos o deuda, cualquiera de los dos productos”, apunta. La clave de ese mercado está en el inversor institucional, obligado a diversificar su cartera con algo más que títulos públicos. En ese plano, lo que más miran son los activos de la compañía que realiza la oferta por encima del riesgo propio de la compañía. Si la empresa verificara algún conflicto, los inversores pasarían a cobrarse del activo, lo que le otorga un rol central al fiduciante, en este caso el Banco de Valores. Hacerse conocido es importante Gestión. “Le aseguramos al inversor que la administración del activo será correcta y le van a llegar los fondos”, dice Norberto Mathys. Equilibrio y seguridad. “Los inversores buscan una tasa de rentabilidad con un equilibrio de seguridad y esto se encuentra muy presente en este tipo de producto”, acota. Hacerse conocido. Un dato fundamental para cualquier compañía tentada a realizar el camino es que la presencia anual con fideicomisos, aun cuando no se necesite financiación, es central. “Hay que pensar que los inversores institucionales renuevan sus líneas anualmente y uno las tiene que estar trabajando en forma continua teniendo presencia con emisiones. Siempre hay demanda”, relata.
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